CCOO destaca la incertidumbre en Europa ante los resultados electorales en Alemania

  • Las elecciones legislativas celebradas ayer en Alemania se han llevado por delante a "La Gran Coalición".

CCOO manifiesta su preocupación ante la posibilidad de que el nuevo gobierno alemán, presionado por los resultados y la nueva composición del Parlamento, lleve a cabo un giro a la derecha, especialmente en relación con la política hacia los refugiados.

25/09/2017.

La CDU de Angela Merkel ha sufrido una pérdida de más de 8 puntos siendo el partido que más ha caído. Al mismo tiempo, los socialdemócratas del SPD, liderados por el ex presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, han cosechado los peores resultados de la historia reciente de Alemania. El tercer dato relevante de estas elecciones es la irrupción en el Parlamento federal (Bundestag), por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, de un partido de extrema derecha, xenófobo y ultranacionalista, Alternativa por Alemania.

De hecho, AfD se ha convertido en la tercera fuerza, logrando más de un 12% de votos (hasta ahora tenía un 4,7%). Con sus 94 escaños (de un total de 709), el partido de ultraderecha pude dificultar mucho la convivencia parlamentaria. La izquierda (DIE LINKE) ha experimentado un ligero aumento de votos y escaños.

Pero sin duda, el gran perdedor de estas elecciones ha sido el SPD. Parece que finalmente, Martin Schulz no ha representado el revulsivo que buscaban los socialdemócratas alemanes. El discurso de fuerte contenido social en el que Schulz centró inicialmente su campaña, no ha sido suficiente en un país en el que cuestiones como las relaciones con Turquía, o los refugiados, han centrado la campaña electoral.

En todo caso, Martin Schulz no es el único responsable del descalabro del SPD. La socialdemocracia alemana todavía no se ha recuperado de las consecuencias de las reformas, de corte liberal, adoptadas por Gerhard Schröder en el primer quinquenio del 2000, en la conocida como Agenda 2010, muy criticada en su momento desde la izquierda y también desde el movimiento sindical.

Por otra parte, Merkel no sólo ha tenido que hacer frente a la crisis de los refugiados y a los problemas con Turquía, se ha enfrentado a un creciente empobrecimiento de amplios colectivos de trabajadores en un país que, si bien, cuenta con tasas de desempleo bajas, la precariedad ha aumentado hasta afectar al 30% de la población asalariada.

CCOO siempre ha denunciado la forma en que la Unión Europea ha abordando la crisis de los refugiados. En opinión del sindicato, si la situación se hubiese afrontado desde la perspectiva de los Derechos Humanos y el respeto a la legislación internacional, con mensajes claros y pedagógicos, en lugar de alertar contra los riesgos para la seguridad, el empleo y la cultura europea, los partidos fascistas, xenófobos y anti europeístas, hubieran cosechado resultados más discretos.

Ahora, la atención se centra en la formación de gobierno. Está claro que los 246 escaños obtenidos por la CDU no son suficientes para gobernar, y el SPD ya ha dicho que no están dispuestos a reeditar la “Gran Coalición”. El problema es que tampoco es suficiente con los 80 escaños de los liberales de la FDP, que vuelven al Budestag después de cuatro años ausentes, y que ya han confirmado su apoyo a Merkel. Habría que sumar a los Verdes que han mostrado sus reticencias a participar en un gobierno con la CDU y los liberales.

Por último, la incertidumbre sobre el futuro de Europa con una Merkel debilitada y un Macron muy contestado en las calles, donde los partidos anti europeístas de extrema derecha ganan terreno y la socialdemocracia avanza hacia el abismo, es grande y puede dar lugar a movimientos pocos deseables de los gobiernos europeos.

CCOO lleva tiempo advirtiendo de que o se produce un cambio profundo en la UE, hacia políticas más sociales, donde los trabajadores recuperen poder adquisitivo, se ponga fin a la precariedad, y se lleve a cabo una política sobre los refugiados basada en los Derechos Humanos, o las consecuencias pueden ser muy graves. En ese sentido, la adopción el próximo mes de noviembre de un Pilar Europeo de Derechos Sociales, con un fuerte contenido social y vinculante para todos los Estados miembro, es fundamental.

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