Hay una brecha también de mentalidad, de Ana María Rodríguez

    ARTÍCULO de opinión de Ana María Rodríguez, secretaria de Igualdad de CCOO de Asturias, publicado en El Comercio con motivo del 8 de Marzo.

    16/03/2018.
    Ana María Rodríguez.

    Ana María Rodríguez.

    NO EXISTE una sola sociedad en la que nacer hombre o mujer no implique algo. Y nacer mujer no suele implicar nada bueno. Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, CCOO convoca una huelga general con paros parciales de dos horas por turno. Nos sumamos a la huelga internacional de cuidados, consumo y estudiantil con paros laborales, e impulsaremos el éxito de la misma en la calle y los centros de trabajo.

    Artículo de Ana María Rodríguez en El Comercio con motivo del 8 de marzo

    Vamos y convocamos la huelga porque las desigualdades sociales son evitables e injustas y ponerlas sobre la mesa y hacer políticas para reducirlas es un tema de justicia social.

    Queremos denunciar y visibilizar las brechas de género, las desigualdades estructurales, la precariedad del empleo y las violencias machistas a las que estamos sometidas las mujeres.

    CCOO de Asturies quiere decir BASTA. Es hora de conseguir una igualdad real para las trabajadoras, la clase trabajadora y la sociedad en su conjunto.

    La clase no entiende de género, y CCOO como sindicato sociopolítico y de clase hace un llamamiento a todas las asturianas y asturianos a secundar las movilizaciones convocadas para hoy.

    Ha llegado la hora de acabar con el reparto injusto de los trabajos, tareas y ocupaciones. La corresponsabilidad y conciliación no deben ser un asunto de buena voluntad, sino una prioridad que las empresas y administraciones deben asumir para que estas tareas se repartan por igual entre mujeres y hombres, romper el techo de cristal y acabar con la brecha existente y persistente.

    La igualdad está en el centro del debate. Debemos combatir la precariedad, intensificando la lucha contra el fraude laboral y actuando contra las políticas sociales retrógradas de los servicios públicos.

    Se debe recuperar la negociación colectiva y es necesario un cambio normativo que permita acabar con la reforma laboral y con aquellas leyes que atan las posibilidades de igualdad.

    Los paros en sí mismos no son un fin, sino un método para visibilizar el problema que no es otro que la desigualdad, discriminación, violencia y acoso que sufrimos las mujeres. Los datos hechos públicos el pasado 2 de marzo por el Servicio Público de Empleo y la Seguridad Social dan una idea de la precaria situación de las mujeres asturianas en el mercado laboral.

    Ocupamos menos de la mitad de los empleos que cotizan a la Seguridad Social, sufrimos en mayor medida el paro de larga duración, estamos más desprotegidas en la situación de desempleo y somos destinatarias preferentes de la contratación precaria. Un 63% de los contratos temporales a tiempo parcial realizados en febrero se suscribieron con mujeres.

    Nos vemos claramente relegadas en la contratación de más calidad y a la vista de los datos queda de relieve que somos campeonas en parcialidad, temporalidad y precariedad. Estamos por tanto hablando de la vulnerabilidad de quienes están desempleadas y la precariedad de las mujeres que tienen trabajo.

    En Asturias una mujer debe trabajar 96 días más que un hombre para igualar su salario. Y no podemos olvidar -menos aún obviar- que las brechas de género y en especial la brecha salarial nos acompañan a las mujeres durante toda nuestra vida. Es por tanto que pese a tener los mismos derechos en materia de pensiones, las mujeres no alcanzamos el mismo nivel de protección que los hombres debido a las desigualdades de género que repercuten negativamente sobre nuestras carreras de cotización. De manera que muchas quedan fuera del sistema de pensiones contributivas y las que acceden obtienen pensiones de menor cuantía.

    Acabar con la marcada desigualdad de género que existe en el ámbito laboral y garantizar la suficiencia y sostenibilidad financiera de las pensiones presentes y futuras son retos que van parejos.

    No se cansan de repetirnos que nos faltan motivos para ir a la huelga, y yo les digo que lo que nos sobran son razones. Hay quienes nos tachan de elitistas, insolidarias e incluso frívolas. De ser unas feministas privilegiadas que no representamos a las mujeres reales. Son los mismos que cuestionan el derecho de huelga.

    No hay solo una brecha salarial, hay una brecha de mentalidad.

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