La ola de la igualdad debe llegar a la sanidad, de Ana María Rodríguez

    ARTÍCULO de opinión de Ana María Rodríguez, secretaria de Igualdad de CCOO de Asturias, publicado en El Comercio el 28 de Mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer.

    28/05/2018.
    Ana María Rodríguez.

    Ana María Rodríguez.

    SE HABLA, SE OPINA, pero no se investiga lo suficiente. La salud de las mujeres es una materia prácticamente desconocida. Parece una barbaridad pero es la realidad. Ni en la gestión de la sanidad hay igualdad. Hombres velando por los hombres, haciendo el diagnóstico y la curación desde una perspectiva masculina, pareciendo excluir a esa mitad de la población que somos las mujeres.

    En jornadas como la de hoy, 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, hay que decir alto y claro: las mujeres estamos hartas de que se nos considere como meras consumidoras, tratando nuestra salud como un producto, no como un derecho. Siendo una organización de clase y feminista, en CCOO de Asturies tenemos claro que la sanidad ha de ser pública, gratuita y universal, aportando el campo de género a la medicina. Ya lo decía Marie Curie, se quería imponer a la mujer los roles masculinos.

    En pleno siglo XXI la medicina sigue obviando diferencias entre hombres y mujeres. Físicamente somos distintos y la prevención, diagnóstico y tratamiento tendrá que ser distinto. Pero no es así. Debe haber una perspectiva de género en la que no se excluya la morbilidad diferencial (no podemos centrarnos únicamente en las diferencias biológicas). No estamos hablando de una revolución, sino de justicia.

    La igualdad significa que ambos sexos tengamos la misma atención, con técnicas adaptadas a cada persona. Un médico, hombre, no sospechoso de revolucionario ni de instigador, como Marek Glezerman, alerta en su reciente libro “Medicina de género” sobre el hecho de que la investigación se realiza predominantemente en hombres, aplicando los resultados después en mujeres.

    Las mentes androcéntricas parecen circunscribir la salud de las mujeres al ámbito de la ginecología. Se han invisibilizado históricamente las diferencias entre el cuerpo del hombre y de la mujer. A la hora de enfermar o llevar a cabo la prevención primaria, no sólo nos diferencian los genitales y la reproducción. Claro ejemplo de ello lo tenemos en las enfermedades cardiovasculares con el conocido “Síndrome de Yentl”, con el que la doctora Bernardine Healy expuso que a las mujeres se les diagnosticaban menos enfermedades cardiovasculares, o estaban poco representadas en los ensayos clínicos que testaban fármacos para estas enfermedades, poniendo de manifiesto que las mujeres presentan una sintomatología diferente a la de los hombres ante un infarto y por eso son peor diagnosticadas.

    Además, en CCOO llevamos tiempo velando por la salud laboral de las mujeres, haciendo una evaluación de género. Los riesgos laborales para embarazadas y lactantes trascienden el ámbito privado. Proteger su salud y la de su descendencia, evitando los riesgos, es una cuestión de máxima importancia social y sindical. Así, la exposición en el trabajo a radiaciones, sustancias químicas peligrosas, frío o calor extremo, vibraciones, ruido, agentes biológicos, posturas forzadas, manipulación de cargas, horarios inadecuados, estrés y otras condiciones de trabajo pueden suponer un grave riesgo.

    Refiriéndonos al ámbito de la gestión sanitaria, también debemos señalar que una vez más la salud de las mujeres se ve ignorada: la oferta de formación sanitaria especializada en 2018 ha visto relegadas en 199 y 340 plazas, respectivamente, aquellas especialidades tanto médicas como enfermeras que asistencialmente se dirigen específicamente a la mujer.

    Y es que debemos tener en cuenta la afirmación de la Organización Mundial de la Salud: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedad”. Sin embargo, las políticas de recortes, la eliminación de derechos y la ausencia de medidas para la igualdad, así como la terrible lacra que es la violencia machista han mermado la calidad de vida y de trabajo de la mujer. Aquí debemos resaltar que luchamos por una sociedad más justa y la movilización da sus frutos: recientemente se ha aprobado en los PGE la partida de 200 millones destinada al pacto de Estado en materia de violencia machista tras la masiva movilización en la calle por parte de las organizaciones sindicales y movimientos feministas.

    Las dolencias y enfermedades tienen un origen marcadamente socioeconómico, tal y como señala la OMS respecto a la salud, y no podemos permitir que los criterios economicistas sean la primacía. Tenemos que cambiarlo. Tiene que llegar también la ola de la igualdad. Es una necesidad y demanda social. Las recientes movilizaciones así lo han dejado claro. Y CCOO de Asturias no cejará en su empeño.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.