Es la hora de implantar medidas para una transición energética justa

    El tránsito hacia las fuentes energéticas renovables y la eficiencia en el uso de la energía debe hacerse generando empleos alternativos para los trabajadores

    20/07/2018.
    Mariano Sanz

    Mariano Sanz

    El pasado 10 de julio CCOO organizó una jornada denominada Transición energética justa que contó con la presencia de la ministra para la Transición Ecológica. El sindicato presentó en ella un documento que recoge sus propuestas de medidas para que la transición energética se produzca generando empleos alternativos para los trabajadores y zonas afectadas por procesos de cierre de instalaciones.

    CCOO ha transmitido al Gobierno que debe elaborar un plan estratégico estatal para la transición justa que establezca los instrumentos y recursos necesarios para paliar esos posibles efectos negativos. También debe desarrollar planes de reactivación más concretos para cada una de las zonas e implicar y exigir que las empresas concernidas establezcan planes de inversión industrial y de empleo ante cada cierre, que incluya a los trabajadores directos y a los indirectos. La elaboración y aplicación de estos planes, así como la ejecución y gestión de las medidas derivadas de ellos, deberá corresponder a un organismo público de ámbito estatal, en coordinación con las comunidades autónomas, para su elaboración, ejecución y seguimiento, y realizarse con la participación de todos los agentes implicados.

    Para CCOO la transición a un sistema productivo libre de carbono es ineludible en todos los sectores económicos, pero particularmente en el sector energético, pues es este, junto con el transporte y la industria, el principal responsable de las emisiones de CO2. Además de una necesidad para la supervivencia de la sociedad, es un desafío económico que debe afrontarse como oportunidad, sobre todo para los países que se adelanten en el proceso de cambio y para los que, como el nuestro, disponen de tecnología y de recursos renovables. Además, esta transición es cada vez más viable desde el punto de vista técnico y económico porque en estos últimos años se ha dado un salto cualitativo a nivel mundial en la incorporación de tecnologías probadas y a costes razonables.

    No obstante algunos sectores o empresas no podrán adaptarse, total o parcialmente, a los cambios. Para estos hay que prever y dar soluciones, técnicas y económicas, desde el ámbito político e institucional, porque en ellos hay empresas y trabajadores que pueden quedar en situación de vulnerabilidad. Y también hay que tener en cuenta la repercusión económica y social en las zonas donde se concentran este tipo de empresas e instalaciones, que dependen en gran medida de las mismas y que necesitan opciones de desarrollo alternativo.

    La transición del sistema energético hacia la implantación de las fuentes energéticas renovables y hacia la eficiencia en el uso de la energía va a configurar, como está ocurriendo en muchas partes del mundo, un nuevo tejido de empresas y de actividad económica que debe generar abundante empleo verde en varios sectores. Este empleo puede contribuir de manera decisiva para paliar en muchas zonas los efectos de la transición sobre otros sectores energéticos. De hecho los países que están pilotando esa transición tienen menos dificultades para absorber esas pérdidas de empleo que los que no ponen en marcha esas nuevas tecnologías.

    Es el momento de fijar los pilares básicos que van a sustentar esa transición energética, que debe ser justa, y asentar el futuro de otras transiciones económicas que más tarde o más temprano nos veremos abocados a enfrentar.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.