Maltratada por su agresor y condenada por una justicia patriarcal

    CCOO muestra su estupor y repulsa ante la condena a Juana Rivas de cinco años de prisión y seis sin sus hijos.

    30/07/2018.
    Juana Rivas Maltratada por su agresor y condenada por una justicia patriarcal

    Juana Rivas Maltratada por su agresor y condenada por una justicia patriarcal

    El juez ha dictaminado que Juana debe cumplir 2,5 años de prisión por cada delito de sustracción ilegal de menores por sus dos hijos, seis años de inhabilitación de patria potestad e indemnizar a su expareja con 30.000 € por daño moral y material.

    A juicio de CCOO, la sentencia no ha tenido en consideración la denuncia por violencia de género que inició el caso Juana Rivas, por la que denunciamos el machismo de las decisiones judiciales que utilizan distinto rasero dejando visible claramente una ideología patriarcal. Decisiones judiciales que ponen de manifiesto una relación de desigualdad social sostenida por una ideología en forma de ley y costumbre.

    Para CCOO, la falta de formación en igualdad y contra la violencia de género tanto en el ámbito judicial como en los equipos psicosociales encargados de emitir los informes preceptivos, son determinantes en la decisión final de los jueces. En este sentido, el sindicato insta a que de manera urgente se pongan en marcha las medidas contempladas en el Pacto de Estado contra la violencia de género, que recoge la “obligación de formar en violencia de género a todos los operadores que intervienen o interactúan con la víctima o con el agresor”.

    Elena Blasco Martin, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO, señala que “cuando se condena a la víctima y sale exculpado el agresor, es que impera una justicia patriarcal en donde además, el juez la juzga con prejuicios - "explotó el argumento del maltrato" - cuando debe estar al lado de la víctima y creerla, pues ¿acaso no llevamos casi 1000 mujeres asesinadas desde 2003?". "¿Habrá que esperar de nuevo a la condena internacional de la CEDAW, como en el caso de Ángela González Carreño, para que de alguna manera se intente reparar el terrible asesinato de una hija o hijo?", añade.

    A esta sentencia le queda el recurso, tras el que esperemos se corrija la falta de empatía manifiesta en los hechos juzgados y se aproxime más a una verdadera justicia social. La violencia machista no tiene identidad, ni nombre ni apellidos, su erradicación es una responsabilidad compartida y es preciso crear el clima adecuado para que se adapte lo legislado a la realidad del día a día de las mujeres.

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